Por un momento quise hacerme la loca, las horribles imágenes que circulaban por internet y por todas las redes sociales a las que soy asidua me dejaban atónica, asqueada y con el corazón apretado, casi indignada me prometí dejar de seguir a todas las personas que mostraran las imágenes malditas de #Yulin2015. ¿Saben de que les hablo? pues de imágenes que muestran a perros arrojados vivos a ollas llenas de aceite hirviendo. Pero poco a poco decidí armarme de valor e investigar más acerca de “esta festividad”.
Resulta que Yulin es una especie de fiesta milenaria que se realiza en Yulin, localidad situada al sur de China, donde año a año se consumen cerca de 10.000 perros. ¿Cuál es la diferencia con consumir por ejemplo vacas como lo hacemos en nuestro país? se preguntarán veganistas o animalistas y la verdad es que solo puedo responderles “LA CRUELDAD”. Soy carnívora y con eso nada que hacer, pero soy humana también y no soporto el maltrato animal en ninguna de sus formas, puede parecer una ironía y tal vez incluso pueda sonar inconsecuente, pero ante esta “fiesta” no puedo quedar indiferente. Sobre todo porque la filosofía aterradora de esta celebración es que la carne del perro es más sabrosa mientras más haya sufrido antes de morir. ¡Por favor, no me digan que eso no es una aberración! ¡crueldad infinita!

